Qué le pasa a una gota
El viento puede desviar las gotas.
El movimiento del aire puede transportar gotas fuera del objetivo. Su dirección importa tanto como su velocidad.
Revisá la altura de aplicación, el tamaño de gota y los sectores sensibles.
Una gota más pequeña es más vulnerable.
El calor y el aire seco favorecen la evaporación durante el recorrido. Al perder tamaño, las gotas pueden ser más susceptibles al desplazamiento.
Temperatura y humedad aportan contexto; no permiten calcular pérdidas sin conocer producto y aplicación.
La estabilidad del aire se verifica en campo.
En una inversión térmica, una capa de aire más cálido queda por encima de aire más frío cercano al suelo. Las gotas finas pueden permanecer suspendidas y desplazarse.
La noche o el viento débil son señales para revisar; este informe no detecta ni descarta una inversión.
Esquemas explicativos, sin escala. No representan mediciones ni simulaciones de este lote.